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040 _aCO-BoSC
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_erda
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100 1 _aMartínez, Julio Luis
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_961179
245 _aMoral social y espiritualidad.
_bUna con(i)nspiración necesaria
_cJulio Luis Martínez
264 1 _aSantander
_bSal Terrae
_c2011
300 _a174 páginas
_c21 cm
337 _2rdamedia
338 _2rdacarrier
490 _aColección Presencia Teológica
_vNo.182
_965420
505 _aPresentación: ¿Adónde vamos y por qué?.-- Compromiso social desde dentro de la espiritualidad Ignaciana.-- El sujeto espiritual moral en la cultura de la globalización.-- La verdadera moral del cristianismo es el amor. Donde se cruzan los caminos de la espiritualidad y la moral.-- La virtud como gran categoría de encuentro entre la ética y la espiritualidad
520 1 _aEste libro trata de moral social. Afronta cuestiones como la globalización, los derechos humanos, la caridad, la justicia social, la solidaridad, la opción por los pobres, la ecología, la investigación social o la cultura de la virtualidad real. Y lo hace siempre buscando la clave de la espiritualidad que alimenta y sostiene las opciones cristianas ante tales asuntos. En el tratamiento de esos temas, las encíclicas del Papa Benedicto XVI Deus caritas est y Caritas in veritate ocupan un lugar especialmente destacado, y en la construcción del hogar espiritual de la moral social cuenta sobre todo con la espiritualidad ignaciana y los Ejercicios Espirituales. Si el Concilio Trento puso las bases para la separación entre moral y espiritualidad, el Vaticano II recuperó la relación entre ambas. Desde planteamientos como la llamada universal a la santidad (LG 5) o la tarea de la moral de «mostrar la excelencia de la vocación de los fieles en Cristo y su obligación de producir frutos en la caridad para la vida del mundo» (OT 16), carece de sentido pensar que la Teología espiritual tiene que estudiar el comportamiento positivo de los fieles, relacionado con la gracia de Dios, y que la Teología moral debe centrarse en el comportamiento negativo, asociado a la ley, las normas y el pecado. Al contrario, la vida moral es también expresión práctica de la gracia divina actuando en cada persona, y por eso necesita conectarse con la dimensión teologal y espiritual de horizonte de sentido, donde se alimentan las motivaciones y actitudes básicas. Por su parte, la espiritualidad ha de encontrar los cauces adecuados para interpretar y expresar el compromiso intramundano. Ambas perspectivas son constitutivas y esenciales de la vida y la existencia teologal de las comunidades y de cada uno de los cristianos, y permitir que se encuentren y «co(i)nspiren» es una obligación irrenunciable a la que también deben ayudar los teólogos. En eso está esta sencilla obra.
082 0 4 _a230 C673 No.182
_222
_bC673 No.182
650 _aCultura y Globalización
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650 _aEspiritualidad Ignaciana
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650 _aEtica y Espiritualidad
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650 _aEtica y valores
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650 _aGlobalización y Cultura
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650 _aMoral Social y Espiritualidad
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650 _aMoral social
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