No pregunten por Katina
Hernán Estupiñan Mojíca
- Bogotá Editorial Cartas a Théo 2003
- 181 p.
- General .
Katina cambia tantas veces de nombre, después de la muerte de su abuela, que termina sin saber cómo se llama. Sólo otro acto de magia, quizás un milagro llamado amor, pueda rescatarla del abismo en el que ha caído, en otro país, apenas en compañia de Figo, el gato que duerme a sus pies, y Valentina, su muñeca. Tiene una cita con su novio, Walkir, a orillas del Duero, pero está a punto de morir con una rosa en la boca.