Investigar la experiencia educativa
José Contreras Domingo y Nuria Pérez de Lara Ferré (Comps.)
- Madrid Morata 2010
- 271p. 23cm
- Investigación educativa .
- Licenciatura en Educación Básica .
Premio Príncipe de Asturias de Comunicaci'on y Humanidades 1999.
Incluye notas a pie de página.
Incluye bibliografía
La experiencia y la investigación educativa. -- Herido de realidad y en busca de realidad. Notas sobre los lenguajes de la experiencia. Por Jorge LARROSA. Universidad de Barcelona.--La experiencia de la diferencia en la investigación. Por Nuria PÉREZ DE LARA. Universidad de Barcelona.-- Experiencias de la infancia en situaciones difíciles: Interpretación y escritura en la frontera escolar. Por Zulma CABALLERO. Universidad Nacional de Rosario, Argentina. La experiencia de sí como investigadora. Por Ana ARÉVALO VERA. Universidad de Chile.-- Investigar en educación: Un espacio posible y sobre todo imposible. Por Marta CARAMÉS BOADA. Universidad de Barcelona.-- Un movimiento interior de vida. Por Asunción LÓPEZ CARRETERO. Universidad de Barcelona. Investigar desde la escritura autobiográfica a través de los relatos de experiencia. Por Montse VENTURA. Universidad de Barcelona.-- Pedagogías de la experiencia y la experiencia de la pedagogía. Por José CONTRERAS DOMINGO. Universidad de Barcelona.
La educación, como experiencia personal, subjetiva, desestabilizante, que depende siempre del encuentro real de las personas, no tiene suficiente con la investigación al modo de las ciencias sociales. Necesita el alimento y la inspiración de otras maneras de conocer, de preguntarse, de atender a la realidad. Por eso, necesitamos ampliar la propia noción de investigación más allá de los vínculos con el procesamiento del mundo empírico, para conectarla con la cuestión de cuál es el saber necesario de la educación. La investigación pedagógica se mueve siempre en la relación plural, incierta, variable, tentativa y subjetiva de conectar acontecimientos y sentido educativo. Mirar la educación como experiencia no supone desvincularse del mundo en el que habitamos, sino lo contrario: no desvincular al mundo de quienes lo viven, de quienes lo vivimos, de quienes lo experimentamos, de quienes lo sostenemos o lo soportamos, de quienes lo sufrimos o lo gozamos, de quienes lo consentimos o lo discutimos, de quienes lo hacemos y lo padecemos. En cuanto que experiencia, consiste en adoptar un punto de vista desde el que mirar a la educación; un punto de vista que atraviesa lo subjetivo y lo objetivo, el dentro y el fuera, lo micro y lo macro. Y por encima de todo, es la adopción de una actitud: la de dejarse sorprender, la de abrirse a los interrogantes, la de atender y escuchar lo que la realidad nos muestra, la de explorar el sentido, los sentidos… y los sinsentidos de la experiencia, y de las condiciones en las que tales experiencias se experimentan. Los autores pretenden expresar la relación entre experiencia y saber, recuperando la noción del saber de la experiencia, como aquel tipo de saber necesario en la educación, un saber que nace, como diría María Zambrano, de la sedimentación de la experiencia, aquel poso de lo vivido y pensado que actúa como guía e inspiración en el vivir. Desde esta perspectiva, la propia investigación se convierte en una experiencia de conocer, de aprender y de preguntarse por el sentido de lo educativo.